¡Tercera llamada! Se abre el telón y aparece la escenografía que te sumerge en la ilusión de estar en una sala de apuestas, una historia que atrapa de inicio a fin, actuaciones brillantes que hacen sentir la conexión humana del teatro y la pregunta reflexiva que buscas responder recordando cada diálogo o monólogo: ¿cuál es el sentido de vivir?
Toda aquella persona que busque un momento en que el drama y la comedia se unan, motivando a la reflexión sobre la necesidad de vivir con una aspiración o ilusión no puede perderse “Tragafoturna”, obra escrita por Ángelo Condemarín y ganadora del 9° Concurso de Dramaturgia Peruana “Ponemos tu obra en escena”. Es dirigida por Ernesto Barraza Eléspuru y cuenta con la participación de las actrices Liliana Trujillo (Carolina), Claudia Bérninzon (Leonor) y Anaí Padilla (Martha), y los actores Augusto Mazzarelli (Don Paco) y Brian Cano (Camilo).
La historia nos habla de Carolina, quien pasa sus días en una sala de apuestas, con la firme idea de que no sufre ludopatía, sino que perfecciona una estrategia de negocios con la finalidad de obtener el premio mayor de 250 mil soles en el próximo aniversario del casino. Carolina vive endeudada con su hermana Martha, prestamista de quienes pierden su dinero en el juego.
Ante esta situación, la familia de Carolina quiere que se le prohíba el ingreso a los casinos porque temen que empeñe su casa. En esas circunstancias conoce a Leonor, una asistenta social que llega a evaluar su nivel de ludopatía.
Este encuentro muestra la complejidad del deber y el rechazo a la determinación del destino, pues, para Carolina no es la suerte, sino la estrategia, la que permitirá ganar el ansiado premio. Y, para lograr su triunfo no se detendrá hasta convencer a sus nuevos socios del juego, con la ayuda de Camilo que no solo es un anfitrión o mozo, sino también alguien que conoce las debilidades de todas las personas inmersas en el mundo del casino.
Carolina recurre a diversos argumentos, entre lo económico y emocional, hasta que Don Paco reviva su emoción juvenil. Y, en esta búsqueda de asegurar su equipo de juego, se nos revela la historia de suicidio de su madre que nos lleva a una profundidad mayor, porque el premio se vuelve también en el sentido de vivir, como aquella ilusión de lograr y superar ese fracaso que llevó a la pérdida de su madre.

Miguel Angel Girao
En el vaivén de emociones, la obra nos recuerda el mito de Sísifo de Camus, en la relación entre el hombre y su vida. Entonces, ¿qué pasará si Carolina no gana el premio? ¿si gana el premio qué hará con el dinero? ¿Carolina podrá seguir jugando? Son muchas preguntas por responder y otras que surgirán dentro del mágico mundo del Teatro Británico.